Estamos de acuerdo

Lo primero es reconocer el territorio, y así ha sido. Un paseo por las instalaciones animará el pensamiento y las posibilidades (de acción) tendrán más posibilidades (de surgir). Ya en la Sala, después de algunos datos sobre el ‘quiénes somos’ y el ‘de dónde venimos’ llega el momento de hablar del ‘a dónde vamos’. Y después de hacerlo, la frase que mejor resume todo es: estamos de acuerdo.

 

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En el orden del día ocupaba el primer puesto una panorámica por los espacios asignados al programa: la Sala Medea, dos aulas para ensayos y una para los talleres formativos. Nada como conocer aquello de lo que dispones para poder elucubrar aquello que harás. Pero no todo lo importante se toca. También era importante, seguramente más, decidir cómo organizarse para sacar el mejor partido a eso que puede tocarse.

Las bandas e intérpretes comparten un espacio y un tiempo, por lo que tratar la organización es básico. Trabajar en la coordinación del grupo, plantear las actividades a desarrollar y definir la manera de comunicarlas son las cuestiones principales. Se abordarán con sesiones taller que aporten teoría y práctica mediante la puesta en común de los conocimientos de cada miembro. Entre tanto, empezar a sonar con los primeros ensayos en la Sala irá acompañado de los ajustes en las aulas para dejarlas a punto. Las primeras ideas para las sesiones formativas irán creciendo, y la convivencia abrirá camino.

Todo está por hacer. La experiencia de compartir ha comenzado, y no hay mejor manera que hacerlo diciendo: estamos de acuerdo.

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