CUANDO LA MÚSICA ES EL MEDIO

 

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Desde siempre hemos tenido claro que la música es mucho más que una manifestación creativa que nace y muere en sí misma. La música es, como cualquier otra creación artística, una herramienta poderosa que hunde sus raíces en la comunicación humana y que utiliza un lenguaje que no necesita de aprendizajes previos para conectar al emisor con el receptor. Teniendo un arma tan poderosa en nuestras manos no podíamos reducirla a una aplicación exclusivamente para el ocio, porque sería desperdiciar un potencial espectacular para provocar otras cosas. Entre ellas, educación e integración.

El pasado 17 de junio tuvimos la suerte de poner en práctica algunas de nuestras creencias respecto al poder social de la música. El Centro de Internamiento de Menores Infractores Sierra Morena, gestionado por Adis Meridianos, nos invitó a participar en la fiesta de fin de curso que anualmente celebran las y los menores internos en el propio centro. La cita era de nivel, y requería un esfuerzo por nuestra parte para estar a la altura de las expectativas y preferencias de un público tan concreto.

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No lo dudaron ni un segundo. Los integrantes de QedClique, el proyecto colectivo de rap que este año suena en la Sala Medea, dieron un paso adelante para aprovechar la posibilidad de aportar su música a este evento. Thega, Lil-D y Kaco se pusieron manos a la obra para dar forma a un taller educativo sobre rap, un espacio de aprendizaje y retroalimentación que superara a la simple actuación y acercara esta propuesta musical a los asistentes, sin prejuicios ni etiquetas. Un repaso a la historia, los distintos estilos, los nombres más conocidos, los mensajes, las técnicas de composición y el universo hip hop fueron salteados con varios temas propios de nuestros raperos, que tuvieron tiempo de charlar con el joven, pero instruido, público: 50 cent, Tupac, Canserbero y Mala Rodríguez ya habían metido el rap en sus oídos, pero el bagaje musical era más amplio y se escucharon menciones a Jimi Hendrix, Extremoduro y varias figuras del flamenco y el pop.

Estuvimos una hora en ese lugar. Una hora bastó para pensar en él como si fuese una intersección que se abre en algunos caminos poblados de obstáculos. Un punto de parada, reflexión y reorientación, una oportunidad para abrir las perspectivas vitales de vidas que están empezando a vivir. Si nuestra aportación sirvió en algo para ello, no podríamos encontrar satisfacción más grande.

Porque la música aquí no es simplemente un fin, sino un potente medio.