“Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”

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El mes de julio ha sido el momento en el que ha sucedido la primera de las acciones formativas planteadas para esta segunda edición del programa. El sábado 9, en la Sala Medea, tuvo lugar el curso “Oficio en la creación de temas musicales. Taller de composición” impartido por David Ruiz, compositor, productor e intérprete musical.

Y de ‘oficio’ se trataba, de dimensionar la vertiente más pragmática que tiene la creación musical. En un claro intento de desmitificación de la inspiración, David Ruiz fue dando claves para afrontar la creación como un oficio compuesto por técnicas y métodos, ya que si bien es cierto que cuando componemos de la mano de la inspiración parece que subiéramos una escalera hacia el cielo, no es menos cierto que cuando la inspiración no nos visita nos sentimos poco menos que en una autopista hacia el infierno. Por ello, la tarea de componer debe sustentarse en algo más que la inspiración, y como decía nuestro célebre Picasso, si ésta viene, que nos encuentre trabajando.

Partiendo de una base teórica que nos llevó a la eterna discusión sobre qué es el arte y qué música puede considerarse arte, empezamos a identificar los elementos que entran en juego a la hora de componer: el tema, el estilo, la armonía, el tempo, las palabras… Todos estos parámetros se ponen encima de la mesa, pero deben ser conjugados con la personalidad de quien compone, rechazando establecer un proceso industrializado en la creación de música, en la creación de puentes de comunicación hacia el público que escucha.

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Guitarra en mano, tomamos algunos acordes que usamos como base para esbozar un tema compuesto por todas las personas que allí estábamos. Sirviéndonos de recursos de un banco de palabras que creamos, fuimos dando forma a un par de estrofas y un estribillo. Fuimos creando una canción.

Ahora toca incorporar lo aprendido a nuestro quehacer diario en la música. Puede ser complicado, pero el acto de crear nos reviste de una especial aurea, nos coloca en el estadio de las personas que quieren expresar algo, que necesitan contar una historia, que saben que hacer una versión de un tema famoso puede ser maravilloso, pero nunca debe frenar la acción creativa de quienes asumen la responsabilidad social de encadenar sonidos para regalarnos nuevas maneras de comunicarnos.

 

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‘Acustrónico’, una suma de relaciones humanas

A nosotros lo que nos mueve es la música, los conciertos, dar la nota en el espacio público… Y habíamos dejado pasar en el blog una noticia muy importante: ‘Acustrónico’, la primera muestra de un proyecto musical colaborativo que tuvo lugar el pasado 20 de julio en el Patio del Rectorado como colofón a la Gala del Deporte y Vida Universitaria.

Desde el primer momento que la Universidad de Córdoba nos hizo la propuesta, tuvimos claro que no queríamos realizar un concierto al uso, y todos juntos decidimos aprovechar un concepto que había surgido en la Sala Medea a partir de la colaboración entre distintas formaciones y estilos musicales. ‘Acustrónico’ responde a la inquietud y la motivación colectiva por experimentar una fusión muy personal entre lo acústico y la música electrónica. Primero fueron Sulto + The Cabots, en la primera edición. Y el resultado fue tan mágico, que a esa primera experiencia se han ido sumando las demás formaciones e intérpretes del programa (Ángel Lucena + Sulto), más deprisa que despacio, fraguándose el sentido de la colaboración como un sello que identifica al programa UCO Urban Music.

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Sulto + The Cabots + Tambolé + Odaras Inquietas + Jelly + Intocablues + Quedclique + equipo técnico UUM =’Acustrónico’. Es por tanto una pieza compuesta ex profeso para la Gala del Deporte y Vida Universitaria. Desde la cual Sulto ha creado una base electrónica capaz de intercambiar y permutar, adaptándose sinfónicamente al medio a partir de la retroalimentación con el rock, la batucada, la fusión, el rhytm&blues, el jazz o el rap. Fruto de la esfera de las relaciones humanas, la experiencia estética y el proceso de comunicación, como herramienta concreta que permite unir individuos y grupos humanos.

Todo ello, arropado por el entorno  arquitectónico de estilo neomudéjar del Rectorado, así como las ruinas romanas que envuelven el Patio, generaba una superposición de estilos en la que todos suman y ninguno resta. Una relación hacia otra relación como fruto de ese contacto. Siendo la actividad creativa un juego donde la forma, la proximidad y el contacto humano evoluciona hacia una pieza musical de carácter único, relacional, como intersticio de lo social y fundadora de otro diálogo posible. El calor y bienestar compartido de las relaciones humanas.